Tal como sugiere el título, esta campana extractora cumple su función. Llega bien empaquetada, e incluye un manual de instrucciones, dos filtros y todos los herrajes necesarios para su montaje en la pared. Incluso con una mínima habilidad para el bricolaje, la instalación no resulta complicada. Además, si ya existe cableado eléctrico en la pared, la conexión de los cables es muy sencilla una vez que se ha cortado el enchufe Schuko. Los materiales son decentes, aunque su limpieza —a pesar del uso de productos especializados— resulta ser cualquier cosa menos fácil. Las huellas dactilares, en particular, son difíciles de eliminar. La potencia de extracción es buena, aunque no describiría la unidad como particularmente silenciosa. En general, diría que se trata de una excelente compra para una segunda vivienda.